Cuidados básicos y limpieza de una cámara réflex

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La fotografía es uno de las aficiones mas bonitas que logramos hallar pese a que eso sí, tenemos que tener en cuenta varios cuidados para gozar de nuestra cámara durante suficiente tiempo –más aun teniendo en cuenta el valor de algunos cuerpos y sobre todo, de los objetivos-. Si te han regalado una cámara réflex durante las ultimas fiestas, ten en cuenta los siguientes sugerencias para lograr que funcione durante años y años como si del 1° dia se tratara.

¿Cómo debemos guardar la cámara?

Lo 1° de todo es guardar la cámara mientras no la usamos y una de las mejores maneras es usar una bolsa o mochila fundamentalmente diseñada para cámaras ya que evitará la humedad y la factible suciedad que pueda acceder en alguna parte de éstas. Además de lograr esto, además nos apoyará a transportarla mas fácilmente, sobre todo si tenemos que andar enormes distancias ya que así evitamos que la cámara o los objetivos estén sueltos y puedan dañarse.

Por otra parte, es altamente aconsejable utilizar correas, ya sea en el cuello o en nuestra muñeca, a la hora de tomar fotografías. De esta forma evitaremos que se caiga, el peor dilema que puede sucederle a una cámara. Eso sí, tendremos que eludir que ésta “baile” excesivamente y pueda golpearse con algún objeto de vuestro alrededor.

Las baterías, un componente fundamental

Aunque varios visitantes no las tengan en cuenta, las baterías además deben ser cuidadas. Para ello lo preferible es guardarlas en alguna funda (en el caso de segundas baterías, claro), sobre todo si la cámara no va a ser encendida en un largo periodo de tiempo. Lo demás, es suficiente obvio y coincide con los cuidados de la batería de un smartphone: evitar golpes y temperaturas extremas, ya sean bajas o altas, ya que harán mal procesar el dispositivo.

Al convertir el objetivo, cuidado con la posición de la réflex

Algunos recién iniciados realmente no saben como deben convertir un objetivo (o incluir el que llega con la propia cámara). Debemos tener en cuenta que debemos realizar el montaje o cambio en un entorno con el menor polvo ambiental factible y con el cuerpo de la cámara mirando hacia abajo –o, al menos, inclinado hacia abajo- de forma que evitemos que caigan motas de polvo o suciedad en el sensor. Además, trataremos de disfrutarlo revelado el menor tiempo posible ya que el cambio debe ser exacto y rápido, pese a que eso sí, evitaremos las “prisas” pues logramos dañar algún engranaje o golpear el sensor fuertemente, causando problemas que podrían costar cientos de euros arreglar.

Limpieza del cuerpo interno de una réflex

¿Quieres saber si tu réflex necesita una limpieza interna? Lo mas sencillo para comprobarlo es usar un numero f alto (es decir, cerrar el diafragma lo máximo posible) y crear una imagen a una textura plana, como el cielo o una pared. En el caso de que el sensor este sucio en la fotografía aparecerán varias manchas que oscurecen la toma, signo de que debemos limpiarla.

Como ya sabemos, la óptica del interior de la cámara es muy delicada, por lo que debemos tener un especial cuidado pese a que en realidad el proceso es muy sencillo –aunque si no estás del todo seguro, lo preferible es acudir a un ingeniero para que realice el método correctamente-. Los pasos son los siguientes:

1) Retirar el objetivo y poner la tapa: Esta tapa llega con la propia réflex y esta diseñada para poder llevar el cuerpo sin objetivo.

2) Activar el modo limpieza del sensor: Todas las cámaras dicen en su menú con una alternativa parecido a “Limpieza del sensor”, lo que bloqueará el mecanismo interior para facilitar el camino y sobre todo su limpieza, evitando que entre todavía mas polvo.

3) Retirar la tapa y empezar con el soplado: Apuntaremos la cámara hacia el suelo y retiraremos la tapa para empezar a soplar. Obviamente no se intenta de soplar con nuestra boca sino de usar una tool especial, como una pera limpiadora que logramos hallar en cualquier bazar online como Amazon® por un módico precio. Ésta nos apoyará a llegar a los rincones del cuerpo sin obligación de acercarnos excesivamente al propio sensor para no golpearlo. Recorreremos los 4 lados del rectángulo que logramos visualizar a simple vista y listo, las motas de polvo habrán desaparecido. En el caso de que se trate de una mancha de grasa o algo que no se elimina con un simple soplado, una buena alternativa será la compra de un líquido y bastoncillo peculiares para estas limpiezas, que tendremos que humedecer ligeramente.

4) Colocar la tapa y descargar el espejo: Cuando hayamos finalizado de soplar, volveremos a ubicar la tapa y bajaremos el espejo. Esto último lo realizará la cámara de forma automatica al apagarla (es lo mas normal), pese a que lo preferible es consultar el tutorial y verificar como regresar a la posición inicial.

Sección SmartLife | Cinco Días



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